Una sola gota de aceite vegetal usado que tiras por el fregadero...
Tres sencillos pasos para asegurar que tu aceite usado se convierta en un nuevo producto y no en un problema ecológico.
Deja enfriar el aceite en la sartén. Una vez frío, cuélalo para quitar los restos orgánicos de la fritura.
Usa un embudo (como el que te regalamos desde Promedio) para verterlo cómodamente en una botella de plástico (agua o refresco) y ciérrala bien.
Acércate a tu contenedor naranja más cercano y deposita la botella de plástico cerrada en su interior.
Arrastra los residuos correctos al contenedor naranja. Evita los residuos inapropiados.
¿Qué ocurre después de tirar la botella al contenedor? Tu esfuerzo se transforma en algo nuevo.
Tu ayuntamiento acuerda con empresas autorizadas la recogida de los contenedores naranjas distribuidos por las calles y traslada el aceite usado a las plantas de tratamiento.
El aceite se filtra exhaustivamente para eliminar agua, restos de comida y cualquier impureza, dejándolo listo para su reutilización.
Los usos son muy diversos, pero el más conocido es como biocombustible para motores diésel. Sin embargo, también se puede emplear como abono, barniz, detergente, pintura o crema. La lista sigue: como loción, jabón, lubricante o incluso para fabricar velas... No te acostarás sin saber una cosa más, ¿verdad?
Facilita la separación del aceite usado en casa. La campaña incluye acciones en la calle de 48 municipios en los que aportaremos información y resolveremos dudas sobre la separación en origen del aceite de cocina usado para facilitar su reciclado.
Consulta en este calendario dónde puedes conseguir tu embudo:
Ver Calendario de la CampañaPorque un solo litro de aceite puede contaminar miles de litros de agua si se vierte por el fregadero o el inodoro. Además, dificulta el funcionamiento de las depuradoras y puede provocar atascos en las tuberías. Reciclarlo permite transformarlo en productos útiles como biodiésel, jabones o lubricantes.
No. Son residuos completamente diferentes y deben gestionarse por separado. El aceite de motor es un residuo peligroso y debe llevarse a un punto limpio o a un gestor autorizado.
Lo ideal es dejarlo enfriar y almacenarlo en una botella o envase de plástico bien cerrado. Es importante no mezclarlo con agua ni con otros residuos. Cuando el recipiente esté lleno, puede llevarse al contenedor específico o al punto de recogida habilitado.
Es preferible utilizar una botella de plástico resistente. Así se evita el riesgo de rotura durante el transporte y facilita la gestión en la planta de reciclaje.
No pasa nada si contiene pequeñas partículas, aunque conviene colarlo para mejorar su calidad. Cuanto más limpio llegue al reciclaje, más eficiente será su aprovechamiento.
En los contenedores específicos para aceite doméstico usado, que suelen encontrarse en la vía pública, supermercados, centros municipales o puntos limpios. Nunca debe tirarse al contenedor de resto, ni al de orgánica, ni al de envases, ni al fregadero.
Depende del consumo de cada hogar. Lo recomendable es esperar a llenar un recipiente para optimizar el desplazamiento. En familias que cocinan con frecuencia, esto puede ser cada pocas semanas.